La ronda de octavos de final del Sudamericano de tenis de mesa para los seleccionados chilenos fue pura tensión. Ambos partidos tuvieron todos los condimentos que incluye el paquete de eliminación directa: incertidumbre, angustia y nerviosismo.
El juego entre Felipe Olivares y el peruano Rodrigo Hidalgo, que había sorprendido ganando su grupo con sendos triunfos, se decidió por pequeños detalles, donde la mentalidad más fuerte de Olivares en los momentos finales lo llevó al triunfo.
Empatados a tres sets, Hidalgo tuvo un 10-8 en el último juego, pero no supo liquidar. Olivares, arengado por el ruidoso público, apostó por arriesgar con pelotas ajustadas y presionar a su rival. Y el planteamiento resultó acertado. Mañana enfrentará al argentino Francisco Sanchi, quien se deshizo en el máximo de sets del brasileño Felipe Arado.
“La gente me ayudó mucho. Estuve concentrado en las primeras bolas y muy enfocado. Es un nivel muy parejo, pero mentalmente fui superior. Estoy feliz de estar en cuartos”, afirmó.
Gustavo Gómez salió a la cancha dispuesto a vengar la eliminación de otro chileno, Eusebio Vos, a manos del colombiano Sebastián Bedoya. Al finalizar el primer set, parecía que el triunfo del chileno sería sin sobresaltos. Sin embargo, el cafetero dio pelea y luchó más de lo previsto. Al final, fue un 4-2.
“Todos los partidos son difíciles porque en estas instancias todos juegan bien. Bedoya entró bien, pausó mi juego, pero siempre me sentí preparado. Ahora me toca con Marcelo Aguirre. Será complicado, pero le gané en la serie por equipos el martes”, dijo sobre su siguiente rival.

